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EL FRENTE NACIONAL CONSIDERA UN DESPILFARRO LOS GASTOS DE SERVICIOS SOCIALES EN INMIGRACION
EL FRENTE NACIONAL VE EN LA REMONTA UN NEGOCIO POCO CLARO
Para evitar la creación de zonas que generen inseguridad y tiendan a convertirse en guetos, como ya ocurre en otras ciudades, el Frente Nacional presentó una serie de reformas a los requisitos exigidos para acceder a las VPO, bastante laxos, y que conllevan que los inmigrantes copen las VPO; una de las medidas consiste en aumentar de un año, como está actualmente estipulado, a 10 los tiempos mínimos de residencia en Santander para extracomunitarios o valorar el arraigo familiar en los demandantes. Todo con el objetivo de favorecer a los jóvenes santanderinos que se ven obligados a vivir fuera de la ciudad, por los altos precios provocados por al especulación urbanística, y que quedan en franca desventaja frente a los inmigrantes con los actuales requisitos. El Frente Nacional apuesta claramente porque en las VPO los españoles tengan preferencia ya que si es posible construirlas y desarrollar esta política es por el esfuerzo de generaciones de españoles y por tanto no es de justicia que los inmigrantes, que han aportado poco o nada, sean los primeros beneficiarios.
CONCENTRACIÓN "FUERA POLÍTICOS CORRUPTOS" EN SANTANDER
El Secretario General achacó la asfixiante corrupción política a una desbocada corrupción ética y moral donde todo vale para conseguir los fines propuestos. por eso en una región con un moribundo sector primario, un casi inexistente sector secundario y un sector terciario que conoció mejores tiempos hay más gente cobrando del erario público que del sector primario; gente que en buena parte de los casos no ha tenido que competir con otros por el puesto.
Se refirió a su vez a un caso paradigmático, el caso CES, denunciado por el Frente Nacional ante la Fiscalía, en lo que es uno de los espectáculos más bochornosos de nuestra historia, amparado por el Gobierno Regional durante años, siendo el Consejero Agudo y el Presidente Revilla los responsables directos de que tamaño despropósito haya tenido lugar. Si indigno ha sido el papel del Ejecutivo, no lo ha sido mucho menos el de la oposición que se ha limitado a ver pasar el tren esperando sacar rédito político sin importarle nada más.
Sinforiano Bezanilla señaló como indispensable el reconocimien to de los partidos políticos como responsables subsidiarios de las tropelías cometidas por sus cargos designados o electos, así como la necesidad de una fiscalización de la labor de la casta política de manera que pueda ser depurada de golfos, trincones, arribistas y conseguidores que, además han perdido ya todo atisbo de vergüenza y sacan pecho con absoluto desprecio por los ciudadanos.
Finalizó señalando que, a pesar de todo, es el pueblo de a pie quien tiene la ú
ltima palabra y, por tanto, puede optar por consentir y ahogarse en el pozo de inmundicia en el que se vayan los políticos o dar un puñetazo en la mesa y decir: "Basta ya". Señaló al Frente Nacional como partido intransigente con la corrupción política, exigiendo la liquidación de las empresas públicas en aras de volver a llenar de contenido las distintas consejerías, exigiendo, a su vez, el propiciamiento de la regeneración ética y moral de la vida política para que valores como la honradez, el servicio y la dedicación primen sobre cualquier otro, reduciendo sueldos y eliminando dietas.
Se refirió a su vez a un caso paradigmático, el caso CES, denunciado por el Frente Nacional ante la Fiscalía, en lo que es uno de los espectáculos más bochornosos de nuestra historia, amparado por el Gobierno Regional durante años, siendo el Consejero Agudo y el Presidente Revilla los responsables directos de que tamaño despropósito haya tenido lugar. Si indigno ha sido el papel del Ejecutivo, no lo ha sido mucho menos el de la oposición que se ha limitado a ver pasar el tren esperando sacar rédito político sin importarle nada más.
Sinforiano Bezanilla señaló como indispensable el reconocimien to de los partidos políticos como responsables subsidiarios de las tropelías cometidas por sus cargos designados o electos, así como la necesidad de una fiscalización de la labor de la casta política de manera que pueda ser depurada de golfos, trincones, arribistas y conseguidores que, además han perdido ya todo atisbo de vergüenza y sacan pecho con absoluto desprecio por los ciudadanos.
Finalizó señalando que, a pesar de todo, es el pueblo de a pie quien tiene la ú
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